Anthony Balderrama, escritor de CareerBuilder.com
Fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=259
Los errores nos ayudan a crecer como individuos y nos hacen mejores personas, o al menos eso es lo que nos han dicho. Sin embargo, en el trabajo esto es definitivamente cierto. Dirígete al CEO por el nombre equivocado una vez y nunca más lo volverás a hacer. Por este motivo, los jefes sensatos no buscan despedir a las personas por errores accidentales.
Sin embargo, incluso el más simpático de los jefes llegará a un límite. Quedarse dormido una mañana probablemente no hará que te despidan; pero hacerlo tres veces a la semana posiblemente sí.
Con el objeto de que sigas contando con los favores de tu supervisor (y mantengas tu empleo), a continuación encontrarás nueve situaciones que harán que te despidan.
1. Ser ligeramente puntual
Cada empresa tiene su propia cultura, lo que puede significar que llegar a trabajar 10 minutos tarde no sea gran cosa para el jefe. Sin embargo, cuando se trata de plazos, la puntualidad no es negociable. Cuando otras personas, y por consiguiente su reputación, dependen de que termines el trabajo en forma oportuna, las excusas no sirven. Llegar tarde a una reunión o no presentarse es una forma importante de demostrar que tampoco respetas el tiempo de los demás.
2. Espera, te lo diré cuando termine de actualizar mi perfil en Facebook
Los trabajos que dependen de Internet les brindan amplias distracciones a los empleados que prefieren jugar en línea a Texas Hold ‘Em en vez de trabajar. Muchos empleadores permiten que los trabajadores dediquen algo de tiempo a revisar las cuentas de correo electrónico personales y que se pongan al día en los chismes de las celebridades. Una cantidad de tiempo razonable. Cuando tus deberes pasan a segundo plano por actualizar tu estado en Facebook, el jefe no tendrá problemas en darte el sobre azul por abandonar tus obligaciones.
3. No saber cuál es tu trabajo
Cuando los jefes contratan a personas, desean que ellas cumplan con sus deberes laborales para que el equipo pueda funcionar sin contratiempos. Es de esperar que cuando eres nuevo tengas algunos problemas, pero si al cabo de seis meses (o años) sigues preguntándoles a las personas lo que debes hacer o cómo realizar una simple tarea importante para tu trabajo, algo no anda bien. Una de las formas más rápidas de perder tu trabajo es ser considerado poco confiable.
4. Necesitar atención
Los niños cuentan con el cuadro de honor para que se reconozcan sus trabajos destacados; los adultos tienen el salario. El empleado que exige elogios por cada idea brillante o trimestre exitoso que obtenga se ganará la fama de necesitado y causante de distracción. Por supuesto que a todos nos agrada una palmada en la espalda de vez en cuando, pero asegurarse de que cada persona en la reunión sepa que el jefe recién presentó tu idea demuestra que te preocupas más por ti mismo que por el equipo.
5. Ser demasiado honesto
Probablemente tus padres y maestros te enseñaron que decir la verdad siempre es mejor que mentir, y estaban en lo correcto. Sin embargo, recuerda guardar algunos pensamientos sólo para ti, en especial cuando crees que el jefe no tiene idea de lo que hace o que tu podrías hacerlo mucho mejor con los ojos cerrados. El intercambio honesto de ideas con un jefe es una cosa; ofenderlo, a pesar de hacerlo con buenas intenciones, es otra.
6. Irte de vacaciones cuando más te necesitan
Aunque tengas todo el derecho de utilizar tus días de vacaciones, una forma rápida de dañar tu reputación es estar en las Bahamas durante un periodo de crisis. Si vas a tomarte algunos días para uso personal en la época más ocupada de tu departamento, planifícalo con anticipación para que no tengas problemas con tu equipo. Sin embargo, ausentarse cada vez que se acerca un plazo importante afectará tu reputación.
7. Demostrar que no eres confiable
Cuando un colega o el jefe comparten información privada contigo, la forma más rápida de poner en riesgo tu trabajo es contándoles a todos lo que sabes. No solamente traicionas la confianza de esa persona, sino que también haces que esa persona quede como un tonto en primer lugar por haber confiado en ti. Los empleadores no tienen problemas en desvincularse de alguien que revela secretos.
8. No respetar al jefe enfrente de su jefe
Recuerda: tu supervisor también tiene que responderle a alguien. Aunque debes ser respetuoso todos los días de la semana, asegúrate de mostrar tu mejor comportamiento cuando el jefe de tu jefe esté cerca. Si menoscabas la autoridad o incluso si no realizas un buen trabajo, tu jefe queda como incompetente. Es posible que el jefe no te diga nada cuando el mandamás esté cerca, pero probablemente no tengas que esperar mucho para hacerte cargo de tu error.
9. Pensar que eres la excepción a la regla
Tus padres siempre dijeron que eras especial, pero tu jefe no tiene que estar de acuerdo con ellos. Es por eso que no debes esperar quedar excluido de las políticas de la empresa, como las pautas para los días de vacaciones, el código de vestimenta y otras reglas del departamento. Pedir más flexibilidad cuando tus hijos se enferman es razonable, pero esperar retirarte temprano siempre porque tienes que recogerlos de la escuela es pasarse de la raya. Tu jefe espera que sigas las mismas reglas que los demás.
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