Anthony Balderrama, escritor de CareerBuilder.com
Fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=264
Cualquier estudiante universitario, pasado o actual, conoce la ansiedad que se experimenta cuando se escoge una especialización. La cantidad de opciones es abrumadora. En la actualidad, las universidades ofrecen más grados de especialización que antes, lo que puede considerarse bueno o malo según a quién le preguntes.
A primera vista, muchos títulos, como literatura del renacimiento o filosofía, parecen estar diseñados para producir maestros en el tema sin opciones profesionales alternativas. Otros, como etnomusicología, parecen ser tan rotundamente específicos que no sabes si alguna vez habrá alguna universidad que se interese por ti. Una vez que consideres lo competitivo que es el mercado y que quizás no te gustaría ser maestro, te preguntarás qué hacer después de graduarte.
Tienes opciones
Si obtienes un título que no te guía hacia una profesión como medicina o leyes, tienes opciones en una variedad de trabajos que posiblemente no consideraste cuando decidiste tu especialización. Para muchos titulados, las habilidades sociales desarrolladas los ayudaron a pavimentar el camino hacia una profesión exitosa.
Tomemos como ejemplo al titulado en filosofía Tim Poindexter, director de la comunidad de Disaboom.com, una comunidad en línea para las personas afectadas por alguna discapacidad.
“[Mi título] me ha otorgado fantásticas habilidades para resolver problemas, junto con la capacidad para plantear argumentos e ideas de manera clara y convincente”, indica Poindexter.
La experiencia ha sido similar para Neil Gussman, que trabaja en Chemical Heritage Foundation, una biblioteca y museo de química en Filadelfia. En la actualidad, escribe sobre química y su historia para la fundación, pero en enero empezará a prestar servicios durante un año en Irak con la Guardia Nacional de Estados Unidos de Pensilvania como sargento de descontaminación de armas químicas para una unidad de aviación de ataque y transporte.
“Por lo tanto, podrías pensar que tengo un título en química. En realidad tengo un título en humanidades… y un magíster en estudios sobre la civilización de Estados Unidos”, indica Gussman. Pasó del ejército a la universidad y de ahí a un trabajo en redacción en una agencia de publicidad. Pronto se dio cuenta que la capacidad de escribir acerca de tecnología le daría un trabajo en una sociedad cada vez más dependiente del desarrollo de dispositivos y avances científicos.
Aunque al principio utilizó su experiencia en el servicio para escribir acerca de electrónica, comenzó a aprender química por su propia cuenta, un tema que no había estudiado en forma extensa. Como el título en filosofía de Poindexter, la educación de Gussman le proporcionó las habilidades comunicacionales y la mentalidad para trabajar en una variedad de trabajos exitosos que no tenía en mente mientras estaba en la universidad.
Encontrar la combinación correcta
El título de Brent C.J. Britton está relacionado con su trabajo. Bueno, uno de los tres que posee. Tiene una licenciatura en informática, un magíster del Laboratorio de Medios del MIT y un título en leyes. Su camino para convertirse en abogado fue poco ortodoxo, pero ha sido positivo y no un obstáculo para su profesión.
“La capacitación interdisciplinaria es lo que lleva al éxito, la yuxtaposición de dos o más áreas”, indica Britton. “Llegar a una nueva disciplina con las lecciones aprendidas anteriormente te dan una perspectiva bien informada que no comparten (ni comprenden) los expertos arraigados”.
Aunque las calificaciones prácticas que necesita para ser un abogado provienen de su título en leyes, él considera sus otros títulos como los cimientos reales de su enfoque diario para el trabajo. Le gusta considerar los contratos legales como si fueran códigos de software que se pueden analizar y mejorar con el par de ojos correcto. Cree que puede encontrar el mismo ingenio en otros abogados no tradicionales.
“Uno de estos días contrataré a un abogado con un título universitario en música o poesía, porque llegan con una perspectiva más creativa y nueva a mi bufete. Cuestionarán mis axiomas principales y, por lo tanto, me ayudarán a perfeccionar lo que hago”.
Christine Sharer no es abogada, pero su camino hacia el mundo de los negocios fue tan zigzagueante como el de Britton. Estudió teatro en la escuela de posgrado, pero ahora es CEO de la fundación sin fines de lucro Make-A-Wish en Utah.
“Siempre pensé que los estudios en teatro eran una excelente preparación para el negocio: requería trabajar con plazos y presupuestos, enfrentarse a distintas personalidades en un ambiente de mucho estrés y realizar planificaciones complejas y la administración de proyectos”, señala Sharer.
No existen garantías
Aunque estos profesionales encontraron una forma de convertir títulos al parecer poco comerciales en algo lucrativo, la lógica te podría llevar a encontrar un programa que trace una línea directa hacia un trabajo relacionado. El problema es que un título nunca te garantizará un trabajo y no necesariamente estarás más preparado para desempeñarlo que alguien que estudió otra cosa.
Jocelyn Brandeis, cofundadora de la empresa de relaciones públicas JBLH Communications, obtuvo una Licenciatura en Ciencias en artes de la comunicación en la New York University. Aunque el título le proporcionó un trabajo en relaciones públicas tal como esperaba, no contaba con todo lo que se necesitaba para conocer las labores diarias del trabajo. Cuando Brandeis comenzó a trabajar por primera vez en relaciones públicas se encontró carente de habilidades comunicacionales en caso de crisis e insegura acerca de cómo encargarse de los ejecutivos.
Ningún tipo de educación te puede enseñar las lecciones que necesitarás en tu vida profesional, pero al momento de transferir un solo título al lugar de trabajo, descubrirás que las habilidades más valiosas tienen poco que ver con el título y están más relacionadas con las lecciones que aprendiste a lo largo del camino.
Recent Comments